09 junio 2013

Carril bici en el Muro

Solo quedan unos pocos retoques. El carril bici del Muro estará listo para inaugurarse la próxima semana si el tiempo acompaña, o como muy tarde, a principios de la siguiente. Apenas falta rematar la señalización, la pintura y los protectores de seguridad que separan el carril bici del de circulación de vehículos. Así lo explicó ayer a este periódico el edil de Obras Públicas, Manuel Arrieta.
No obstante, son muchos los ciclistas que ya hacen uso de este servicio aún sin completar. Ayer, pese a la lluvia, Alonso Martínez, «un habitual de la bicicleta», se lanzó al nuevo vial. «Creo que se está ejecutando lo mejor que se puede. Que se tomen el tiempo que necesiten para acabarlo, que las prisas no son buenas. Las cosas han de hacerse bien, y más una obra como ésta, complicada porque afecta a muchas personas. Yo le doy el visto bueno». Entre las escaleras 10 y 11, Nacho Vallejo hacía una parada en su recorrido. «Prefiero ir por el carril bici para no molestar a los que van por el paseo, aunque esté a medias», indicaba.
Ventajas e inconvenientes a pie de calle. La nueva zona reservada al tránsito de ciclistas, que discurre en paralelo a la playa de San Lorenzo desde el puente del Piles, se reduce a la mitad de su anchura a la altura de la escalera 7, perdiendo uno de sus carriles e impidiendo el paso simultáneo de dos ciclistas que circulen en direcciones opuestas. «Es un cambio demasiado brusco, no da nada de seguridad, sobre todo para los niños pequeños que muchas veces se despistan», señalaba María Huete, quien circulaba con su bicicleta por el paseo junto a su hija Eva «por miedo a los coches».
Para algunos ciclistas, a la «peligrosidad» que supone la estrechez del carril bici en este tramo hay que añadir el volumen de tráfico que conlleva el verano «con las fiestas, la feria y demás citas», dice Fran Pérez, «aunque sí que es verdad que es una alternativa a la invasión que sufre el Muro casi a diario. Algunos se creen Induráin», añade José Acosta, su acompañante. Por otro lado, Gonzalo Suárez, estima que es una gran iniciativa: «Hace tres semanas éramos los malos de la película. Ahora por lo menos nos dan un espacio para nosotros», comenta.